…Y paz en la tierra a los hombres —y mujeres— de buena voluntad.
· Paz para aquellos y aquellas que le pusieron sentido de pertenencia al tarjetón y marcaron como debía ser, como siempre ha debido ser, por el ocañerismo, y escogieron de tres malos el menos malo. Eso sí, ninguno de los participantes en la dura subasta pueden someterse al examen antidoping —voto pago—, pues saldría positivo.
· Veamos, pues, la clasificación general luego esta larga y desleal competencia. Nos muestra lo que ya habíamos vaticinado en el pasado mes de agosto, primer Bocadillo, cuando citamos las palabras de un taxista: “Para el 2012 tendremos una administración sin manchas, pero con pecas”. Y Pecas se enfundó el “trapo campeonil”, como diría Carlos Arturo Rueda. Trabajo de un año de entrenamiento.
· Y cómo sirve ser personero, es una catapulta para la alcaldía. Pacho, Yebra, Pecas. Pero cuidado, Jeringa, estáte quieto. No pases de ahí.
· La camiseta de la regularidad le tocó al Verde. Y se la jugó llevando a sus espaldas la imagen de Yebra, y demostró que éste no está tan mal en las bases electorales. Y el del radiecito diciendo: “¡De por Dios, no más!”.
· A Ciro II lo pusieron donde era. No le aguanto la carrera sino de Cúcuta hasta el Alto del Pozo, allí coronó el premio de montaña, zona de alimentación, repartió alimentos —los Garavitos—, pero los amigos, allegados y conocidos cogieron el fiambre, se echaron al bolsillo el billete, el tamal y el par de cotizas nuevas, y se fueron a bailar a otra parte. Ahora “digolvete” y decíle a Ciro I que te ponga en otra secretaría pa’ que sigás desempeñando cargos importantes.
· Y los Ciros I y II —imagínate Lalito, supón, tus paradigmas de la cultura— mostraron todo su espíritu democrático y su cultura en el centro de votación del Colegio de José Eusebio. Averiguáte, ve. Armaron tal zafarrancho y mostraron todo el cobre, más que el de las minas de Chile. Pero la procuradora, doctora Ibáñez Elam, les puso el tatequieto.
· Después llegó el de la manita verde. “Cinco baritas en un barital, ni secas ni verdes se pueden cortar”. Le fue peor. Sólo lo acompañó con el voto el 10% de los firmones. No le sirvieron las virtudes teologales ni las oraciones. Una cosa es cierta, dijo una beata, “Dios pone y quita alcaldes”. Mejor haber hecho el trato con Ciro II.
· El de la U debe tener más cuidado al escoger sus comensales. La mesa de Venadillo estuvo llena de fariseos y voltiarepismo.
· Finalmente, al candidato de los zapatos, los electores de botines, como dirían antes, los votantes del centro de la ciudad no le ayudaron, a pesar de que lo hizo bien en la primera administración, no lo dejaron hacerlo mejor.
· La elección de Élgar la hizo Cúcuta. Aquí no tenemos nada que hacer. Es una gobernación tras bambalinas —o tras las rejas, por lo de Ramiro—. Y lo del viejito ya lo habíamos advertido: el futuro se debió sembrar 14 años atrás.
· De concejos y asamblea nada hay que decir. Estos sirven tanto como le sirve la cabeza a los espantapájaros. Si Usted sabe para qué sirven, dígalo a nuestro correo concostraelbocadillo@hotmail.com.
· Nuestro sentimiento para aquellos que con su parafernalia llenaron todos los medios de comunicación, escritos, hablados y televisivos, con artículos simplones cargados de lambonería, mostrando cualidades de algún candidato que estaba lejos de poseer. Espere “Llanto en dolor Ajeno Parte II”.
· Pasamos ahora a unos Bocadillos que pueden parecer revenidos, pero necesarios para acabar con tanta discusión estéril, sobre todo con aquellos que siempre toman el rábano por las hojas y sufren de heliotropismo, es decir, se acomodan donde más calienta el sol, y resultan haciendo apología a los delincuentes, Ramiro y el Tuerto.
· Una señora o un señor dijo en El Informador del Oriente, 25-X-2011, que nosotros nos nutrimos de sus escritos. La presumida, que dizque no traga entero, como que se comió completo lo de Vicky Dávila, y se cree tal; y el presumido se creerá la reencarnación de Mariano José Larra. Es más nutritivo para el espíritu chupar puntillas que leer sus bodrios.
· Según dice la misma señora o el mismo señor, estamos desinformados y afirmamos que Élgar no había venido a Ocaña. No, señora o señor, dijimos que no había venido en la fecha que el ilustre político anunció inicialmente. Que después vino, es otro cuento. Lean con cuidado. Pero les reconocemos, tan informados, el haber aportado un dato valioso para los anales de la ciudad, que el doctor Élgar “almorzó en restaurantes” cuando vino a Ocaña.
· Ahora, eso de que sufrimos de “alzheimer” y “anorexia” es una salida en falso, desafortunada, propia de bellacos; es decir, una falta de respeto —“de caridad”, hubiera dicho el padre Manuel Benjamín—, con quienes sufren estas novedades —bien pueden ser de sus propias familias, par de “atorrantes”—. Nosotros, los Al Ramá, gozamos de perfecta salud, “gracias a la vida”, como cantaba la Negra; pero somos conscientes de que en cualquier momento se nos puede presentar cualquier patología, pues entendemos la dialéctica de la vida y, sobre todo, respetamos a los enfermos.
· ¿Ustedes, presumidos, qué se creen? ¿Acaso los eternos Venus con tacones y Apolo con caminao de torero paseando por las calles villaclarenses? ¿Se sienten libres de que en cualquier momento se les presente una enfermedad de esas que los neoliberales de la salud llaman tan humanamente “catastróficas”? Nosotros somos humanistas, no les deseamos esto ni a ustedes, con todo lo toposos que son, ni a nadie.
· Memento, homo, quia pulvis eris; memento, mulier, quia pulvis eris, et bonus. Recuerden, cuando menos lo piensen, les tocará, como decía el padre Adriano, echar “de Telecom p’abajo”, triduo y caro data verminibus, es decir serán pasto para la gusanera, atrevidos.
· Empero, asunto curioso, quien nos diagnostica el “alzheimer”, o mejor, nos ve como cadáveres, y que afortunadamente no sufre de esa enfermedad que le borra el disco duro a las personas, olvida olímpicamente —o se hace el “alzheimer”— sus obligaciones pecuniarias.
· De suerte, pues, que quisieron ser chistosos, pero los apuntes, siguiendo su lenguaje arepero, les salieron de mediarepa. Sin embargo, muy comedidamente, les sugerimos a la señora y al señor un título para su columna y un seudónimo. Podría ser “La nutritiva” o “La bienestarina”, por “Yo en otra”.



